Eco Finanzas
Edmundo E. Minguet C.
Facultad de Ciencias Económicas y Sociales







Resumen

La “Declaración del Milenio” afirma que “no debemos escatimar esfuerzos para liberar a la humanidad, y sobre todo a nuestros hijos y nietos, de la amenaza de vivir en un planeta irremediablemente deteriorado por las actividades humanas y cuyos recursos no sean nunca más suficientes para sus necesidades”. La respuesta de las grandes organizaciones mundiales como las Naciones Unidas, han sido iniciativas orientadas a un nuevo paradigma: El Desarrollo Sustentable, el cual ha dado soporte a muchas acciones orientadas a esquemas productivos social y ambientalmente responsables. Las empresas en el mundo están comenzando a incorporar variables ambientales en sus análisis de factibilidad de producción, en virtud de que las instituciones financieras alrededor del mundo están considerando en sus análisis de eficiencia, riesgo y costos, el desempeño ambiental. La competitividad y la fortaleza de la imagen corporativa son altamente sensibles a las condiciones de sostenibilidad de las operaciones.
Uno de los problemas más relevantes en la finanza ambiental lo constituye la valoración de los bienes ambientales, en cuanto que los mecanismos de valoración tienen su base en el sistema de contabilidad (pensamiento económico moderno), es decir, es valoración por precios de mercado. Por su parte, la amplia difusión del mercado como referente de valoración es también un fenómeno moderno y su adopción como método de asignación de valor no obedece a un simple problema de opciones técnicas, sino que está íntimamente ligado al modelo de civilización predominante.
Aun cuando la implantación de los acuerdos contenidos en documentos como el Informe Brundtland, han sido muy lenta; cada día se incrementa la sensibilidad de las naciones en cuanto al tema ambiental y el impacto que el deterioro del mismo tiene para la supervivencia de las generaciones futuras, lo cual debe evaluarse con una visión sistémica y compleja.

Palabras Claves: Desarrollo Sustentable, Valoración, Ambiente, Ecosistemas, Banca Sostenible, Economía Ambiental, Economía Ecológica.






  
Abstract


The "Millenium Statement" affirms that "we must not spare efforts to liberate the humanity, and especially to our children and grandchildren, of the threat from living in a planet irremediably spoilt by the human activities and which resources are not nevermore sufficient for their needs ". The answers of the most important world organizations like United Nations, has been initiatives orientated to a new paradigm: The Sustainable Development, which has given support to many actions orientated to productive schemes socially and environmentally responsibles. The companies around the world has started to incorporate environmental issues into their analyses of feasibility of production, due to Financial institutions are considering in their analyses the efficiency, risk and cost, the environmental performance. The competitiveness and the strength of image corporative are highly sensitive to the conditions of sustainability of the operations.
One of the most relevant problems in the environmental finance is the valuation of the environmental goods, due to the mechanisms of valuation have their bases in the system of accounting (economic modern thought), this means, it is a valuation for prices of market. On the other hand, the wide diffusion of the market like modal of valuation is also a modern phenomenon and its adoption like method of assignment of value does not obey a simple problem of technical options, but it is intimately tied to the model of predominant civilization.
Although the implantation of the agreements contained in documents as the Report Brundtland, have been very slow; every day increases the sensibility of the nations for the environmental topic and the impact that the deterioration of the same one has for the survival of the future generations, which must be evaluated by a systemic and complex vision.

Key words: Sustainable Development, Valuation, Environment, Ecosystems, Sustainable Banking, Environmental Economy, Ecological Economy









Eco Finanzas

INTRODUCCION

La “Declaración del Milenio” afirma que “no debemos escatimar esfuerzos para liberar a la humanidad, y sobre todo a nuestros hijos y nietos, de la amenaza de vivir en un planeta irremediablemente deteriorado por las actividades humanas y cuyos recursos no sean nunca más suficientes para sus necesidades” (UN,  2000).
La actividad económica humana ha incrementado en las últimas décadas el estrés al que se ven sometidos los ecosistemas, reduciendo su capacidad de carga y subvaluando los beneficios que generan los ecosistemas para el hombre; esta situación fue el tema a discutir en la primera reunión de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo (World Commission on Environment and Development) celebrada en Octubre de 1984, de la cual surgió en abril 1987 un informe denominado "Nuestro Futuro Común" (Our Common Future), mejor conocido como Informe Brundtland, en reconocimiento a su presentadora la doctora noruega Gro Harlem Brundtland; en el cual se analiza la situación del mundo en ese momento, demostrando que el camino que la sociedad global había tomado estaba destruyendo el ambiente por un lado y dejando a cada vez más gente en la pobreza y la vulnerabilidad. El informe plantea la posibilidad de obtener un crecimiento económico basado en políticas de sostenibilidad y expansión de la base de recursos ambientales.
En tal sentido, es posible establecer una valoración económica del medio ambiente con el propósito de facilitar la toma de decisiones que involucran algún impacto al ambiente. El valor económico de un recurso natural es la sumatoria de los montos que están dispuestos a pagar todos los individuos involucrados en el uso o manejo de dicho recurso. (Figueroa, J, 2005, p. 104)
Por su parte el discurso ambientalista parte de la misma premisa que el capitalismo: define la naturaleza como un conjunto de recursos utilizables por la sociedad y considera que el hábitat natural se halla al servicio de la especie humana, aunque introduce en su análisis toda una serie de medidas relacionadas con la tecnología y la gestión de recursos destinadas a evitar riesgos ecológicamente innecesarios. (Marban, s.f, p. 1).
Estas consideraciones han dado paso a dos visiones de la Economía: La Ambiental y la Ecológica. La economía ambiental está focalizada en la valoración monetaria de los beneficios y costos ambientales;  supuestos de los que parte la economía neoclásica, lo cual plantea serios problemas, en virtud de que implican la valoración de los bienes ambientales, tema sobre el cual existen varias opiniones: Hauwermeiren (1999) citado por Figueroa (2005), mantiene que el principal problema es que los bienes y servicios ambientales tienen frecuentemente un valor de uso, pero no de mercado. Por su parte, Marban (s.f) sostiene que para aplicar su lógica coste - beneficio a los bienes libres que integran el medio ambiente, la economía ambiental, tiene que empezar por valorarlos, ya sea implantando la propiedad y el mercado sobre ellos o simulando dicho mercado para imputarles valores teóricos apoyados sobre el cálculo de “costes de oportunidad”, “precios hedónicos”, “valoraciones contingentes”, etc. (Marban, s.f, p. 1). Otros autores que se han pronunciado al respecto son: Zambrano (2008), Marcel (1997) y CONAMA (1998 a), entre otros.
 Por su parte, la economía ecológica se trata de un nuevo enfoque sobre las interrelaciones dinámicas entre los sistemas económicos y el total del conjunto de los sistemas físico y social. Hace de la discusión de la equidad, la distribución, la ética y los procesos culturales un elemento central para la comprensión del problema de la sustentabilidad. De igual manera Hauwermeiren (citado en Figueroa, 2005, p. 6), establece que la economía ecológica es por lo tanto una visión sistémica y transdiciplinaria que trasciende el actual paradigma económico.

En la figura 1 se muestran aspectos propios y diferenciables entre algunos de los enfoques de la economía y en particular la economía ecológica y la ambiental.

Figura N° 1. Enfoques de la Economía.

La economía financiera ha crecido de forma desproporcionada sobre la economía productiva, sobreexplotando y expoliando los recursos ambientales y generando encrucijadas de difícil solución como el cambio climático, la pérdida de soberanía alimentaria de muchos países empobrecidos, etc. Además, la innovación financiera está permitiendo trasladar indiscriminadamente cargas intergeneracionales (financieras, fiscales, sociales, ambientales…) a las sociedades del futuro. Cargas que alimentarán conflictos futuros entre grupos humanos (lucha por la energía, el agua y los recursos ambientales). (Cortés, 2010, p. 8)
… La economía ecológica pone en cuestión la idea tradicional de progreso, que se asocia de forma mecánica al progreso económico y tecnológico.  (Cortés, 2010, p. 11).
… Por su parte, la economía ambiental plantea el reconocimiento de los efectos de la actividad humana sobre el medio natural (Cortés, 2010, p. 9).

            En la figura 2, se muestran algunas diferencias entre Economía Ecológica y Economía Ambiental.

Figura 2. Diferencias entre economía ecológica y economía ambiental
Fuente: Marbán, V., (s.f.)

La economía ecológica viene a ser un nuevo paradigma para afrontar los hechos económicos desde una visión holística e interdisciplinar; aportando nuevas herramientas conceptuales y metodológicas que impliquen un uso eficiente de los recursos económicos y ambientales identificando nuevas fronteras de posibilidades de producción de acuerdo con las nuevas restricciones ambientales y con el concepto de sosteniblidad, en tanto que la economía ambiental plantea el reconocimiento de los efectos de la actividad humana sobre el medio natural, ocupándose de aquello que, siendo de utilidad directa para los hombres, resulte además apropiable, valorable y productible.

Para comprender el alcance de las Finanzas Ambientales, es necesario considerar algunos conceptos de economía que engloban características y aspectos espistemológicos relacionados con el ambiente. Partiendo de la base de que Finanzas es el estudio de como los individuos invierten sus activos a través del tiempo bajo diferentes condiciones de incertidumbre; las Finanzas Eco ambientales supone la aplicación del acervo metodológico de la finanza convencional al ámbito de los recursos ambientales.


MÉTODO

El desarrollo de este trabajo de investigación se hará desde la cosmovisión del pensamiento sistémico, complejo y transdisciplinario; con amplia influencia del modernismo debido a que las bases de valoración aplicables a los bienes naturales, están implícitas en el sistema de contabilidad moderno.
Partiendo de la premisa de que la economía de los recursos ambientales, es un subproducto metodológico de la economía neoclásica aplicado al ámbito de los recursos ambientales escasos (Cortés, 2010, p. 9), se evaluará la evolución del enfoque ambiental en las finanzas en los escenarios actuales, marcados por la incertidumbre y el “desorden” con lo cual la base conceptual de la economía ambiental pierde su racionalidad clásica y se inclina hacia consideraciones propias de sistemas inestables cuyo comportamiento es más probabilista que determinista.

El proceso investigativo consideró la revisión de trabajos relacionados con las finanzas ambientales, la valoración de la biodiversidad y los aspectos transdisciplinarios de la economía.

RESULTADOS

Como consecuencia de las propuestas contenidas en el informe "Nuestro Futuro Común", se genera el paradigma de lo sustentable. El desarrollo debe ser sustentable y sostenible, lo cual significa: Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades. De esta manera se logra un proceso de cambio continuo y equitativo con el propósito de lograr el máximo bienestar social, mediante el cual se procura el desarrollo integral, con fundamento en medidas apropiadas para la conservación de los recursos naturales y el equilibrio ecológico, satisfaciendo las necesidad. Se dice que el desarrollo es sustentable, si mantiene la capacidad de los recursos para regenerarse y respeta la integridad de los ecosistemas de los cuales los recursos dependen. En la Figura 3, se muestra representación de las tres dimensiones de la sostenibilidad y sus consecuentes áreas de intersección.


Figura 3. Dimensiones de la sostenibilidad
Fuente: Baber, C., ¿Sostenibilidad o sustentabilidad?

Entre los objetivos del desarrollo sustentable podemos mencionar:

ü  Revitalizar el crecimiento económico
ü  Atender y brindarle solución a las principales necesidades de la población
ü  Conservar los recursos naturales
ü  Tomar en cuenta las repercusiones del medio ambiente en la toma de decisiones
ü  Utilizar  tecnologías  amigables con el medio ambiente.

En Venezuela, la Ley Orgánica de Ambiente, G O. (5833E) de fecha 22 de Diciembre de 2006, contempla que el desarrollo sustentable es el proceso de cambio continuo y equitativo para lograr el máximo bienestar social, mediante el cual se procura el desarrollo integral, con fundamento en medidas apropiadas para la conservación de los recursos naturales y el equilibrio ecológico, satisfaciendo las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las generaciones futuras (p. 557) y especifica que el aprovechamiento sustentable es el proceso orientado a la utilización de los recursos naturales y demás elementos de los ecosistemas, de manera eficiente y socialmente útil, respetando la integridad funcional y la capacidad de carga de los mismos, en forma tal que la tasa de uso sea inferior a la capacidad de regeneración (p. 556). Sin embargo, la realidad ambiental en Venezuela demuestra que ambos conceptos no pasan ser de sólo enunciados. Los datos estadísticos en cuanto a Cuentas Ambientales Nacionales, no han sido actualizados al menos en los últimos quince años.
Las continuas invasiones, la minería ilegal y discriminada, la falta de controles efectivos en la explotación petrolera, son entre otros, factores de deterioro progresivo de nuestros ecosistemas, dejando un daño irreversible en el ambiente que sólo será medible por las generaciones futuras. Pero Venezuela no es un caso aislado. Escenarios similares pueden revisarse a diario en las noticias de todos los países latinoamericanos, lo cual sólo sirve para incrementar el altísimo impacto que la industrialización, sin ninguna condición ambiental, de los países desarrollados, como el caso de China, están causando a los ecosistemas de todo el planeta.

 Los enfoques de la economía ambiental y de la economía ecológica difieren en el análisis que respectivamente hacen del concepto de desarrollo sostenible. La economía ambiental parte del supuesto de que las preferencias individuales se pueden sumar para obtener las preferencias de la sociedad en su conjunto. Esto implica aceptar el principio de la soberanía del consumidor y el sistema de democracia del mercado. En todo caso, lo que se valora son las preferencias de las generaciones presentes y no una medida exacta del valor del recurso. Además, es casi imposible conocer las preferencias de las generaciones futuras (Figueroa, 2005, p. 6)
…La economía ecológica, por su parte, sustituye las preferencias individuales por un estándar de aceptación general. Propone la utilización de medidas físicas en el entendido de que es imposible traducir ciertos servicios ambientales únicamente en medidas monetarias. Sugiere un enfoque sistémico que permite captar la complejidad de los sistemas que abarca y de las interrelaciones existentes entre ellos. Trata de adaptar la metodología a lo complejo de la realidad. Propone un modelo ecointegrador que modifique los objetivos de la producción, el modelo de consumo, la orientación del cambio tecnológico y de las relaciones entre naciones subdesarrolladas e industrializadas (Figueroa, 2005, p. 7)

Figueroa (2005) en su trabajo Valoración de la Biodiversidad, hace un planteamiento postmoderno y sugiere considerar una tasa de descuento igual a cero para la consideración de valoración económica de los recursos de la biodiversidad, con lo cual estos recursos tendrían igual importancia en el presente y en el futuro. Este planteamiento se basa en los principios éticos y sociales de la economía ecológica y concluye: Lo que subyace y diferencia los enfoques ambiental y ecológico es el sistema de valores o la ética de donde parten los mismos. Frente a la idea de un beneficio financiero a corto plazo está la idea de lo sostenible, del mantenimiento de la vida en forma indefinida. (Figueroa, 2005, p. 7).

La economía ecológica representa un nuevo paradigma para afrontar los hechos económicos relacionados con los ecosistemas desde una visión holística e interdisciplinar; estableciendo un nuevo marco de interrelaciones dinámicas entre los sistemas económicos y los sistemas ambientales y sociales.

            Banca Sostenible.

Todavía son pocas las instituciones financieras que están conscientes de los temas ambientales, trátese de los riesgos asociados con problemas potenciales o de los beneficios relacionados con abordar los factores ambientales en la mayoría de las industrias. Por distintas razones históricas, los sistemas financieros han sido utilizados para promover los objetivos gubernamentales en la producción agrícola e industrial. Muchos programas bancarios de este tipo continúan reforzando una utilización subóptima de los recursos, cohíben el uso de las innovaciones tecnológicas y promueven un comportamiento no sostenible desde el punto de vista ambiental y social.
El Proyecto Ecobanking, es un proyecto del CLACDS (Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible) del INCAE Business School, para mejorar la competitividad del sector financiero latinoamericano, a través de la formación en las mejores prácticas internacionales en finanzas sostenibles como: gestión de los riesgos ambientales y sociales, administración ambiental, préstamos “verdes” y operaciones más eficientes. Tiene como fin mejorar la competitividad del sector financiero latinoamericano, a través de una mejor administración ambiental, reducción de riesgos ambientales y sociales, y diseño de productos financieros innovadores.

El Proyecto Ecobanking, así como el Programa de Formación de Gerentes Ambientales, abarca todas las áreas relacionadas a la Banca Sostenible:

ü  Ecoeficiencia en las operaciones internas del negocio bancario
ü  Desarrollo de sistemas de manejo ambiental en instituciones financieras
ü  Fondos de inversión socialmente responsables
ü  Análisis de riesgos ambientales en los proyectos de préstamos e inversión
ü  Productos financieros verdes
ü  Comunicación sobre prácticas ambientales en las instituciones financieras
 Tomando en cuenta las mencionadas áreas, en la primera parte del documento se busca conceptuar o explicar lo que debe entenderse por Banca Sostenible. Se parte de la idea que la Banca Sostenible no es un concepto rígido, más bien dinámico puesto que su definición ha ido cambiando con el paso del tiempo. (Centurión, 2003, p. 6)

Iniciativas como estas, han dado soporte a la Banca Sostenible, con la cual es posible orientar el desarrollo de los países en entornos socialmente y ambientalmente responsables. Las Instituciones financieras alrededor del mundo pueden mejorar la eficiencia, disminuir el riesgo, reducir costos y satisfacer mejor las necesidades de sus accionistas así como de las sociedades para las que trabajan, mejorando su desempeño ambiental.  Aquellas instituciones financieras que no transiten el sendero hacia la sostenibilidad de sus operaciones, inexorablemente no tendrá condiciones de competitividad.


REFLECIONES FINALES

El “Aviso a la Humanidad de la Comunidad Científica” declara que “no quedan más que una o muy pocas décadas antes de perder la oportunidad de eliminar la amenaza que encaramos ahora y de que la humanidad se encuentre con una perspectiva inconmensurablemente disminuida”. (Bermejo, 2014, p. 11)

Teniendo en consideración que el planeta constituye el inmenso habitad donde se realiza todo la actividad humana y partiendo del hecho de que el hombre ha sido la causa de grades impactos en los ecosistemas, es conclusivo el hecho de una actividad económica que crece de manera exponencial seguirá afectando de manera sensible y considerable al ambiente; la gran pregunta es si el ambiente tendrá la capacidad de regenerarse al menos con la misma capacidad que es deteriorado. La respuesta a esta pregunta se observa en los cambios a la capa de ozono, a la reducción de los grandes bosques y como consecuencia de la reducción en las reservas de agua fresca.
El impacto sobre el ambiente ha incrementado la valoración de los recursos mediante la imposición de pagos por afectación. Estos aportes deberían estar orientados a la recuperación de áreas afectadas, sin embargo esto no siempre es así, sobre todo en los países en vías de desarrollo donde, en los últimos años, hay una marcada tendencia hacia un populismo que tiende hacia la destrucción del ambiente con fines políticos, tal es el caso de algunos países latinoaméricanos como: Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil y Colombia.

El desarrollo sustentable parece ser la vía hacia una recuperación sostenida de los ecosistemas, sin embargo este pensamiento no parecer tener mucha aceptación o divulgación, lo que ha hecho que el proceso de implantación de metodologías y tecnologías orientadas hacia el desarrollo sustentable sea muy lenta en comparación con el deterioro ambiental. Las iniciativas de algunas organizaciones internacionales como las Naciones Unidas, el Banco Mundial, la Organización de Estados Americanos, la UNESCO, entre otras; no han dejado de ser un discurso de buena voluntad, aceptado por muchas naciones pero implantado en muy poca medida o en ninguna, agudizando los problemas ambientales a nivel planetario y agudizando el impacto local.

Uno de los problemas más relevantes en la finanza ambiental lo constituye la valoración de los bienes ambientales, en cuanto que los mecanismos de valoración tienen su base en el sistema de contabilidad (pensamiento económico moderno), es decir, es valoración por precios de mercado. Por su parte, la amplia difusión del mercado como referente de valoración es también un fenómeno moderno y su adopción como método de asignación de valor no obedece a un simple problema de opciones técnicas, sino que está íntimamente ligado al modelo de civilización predominante (Marcel, 1997, p. 8); en tal sentido Marcel define el Valor Ecológico de la siguiente manera:

Este valor está relacionado con las leyes propias de la naturaleza, con sus propias funciones ecosistémicas naturales y con la conservación del capital natural. El propósito es proteger la naturaleza y mantenerla en su estado natural -sin perturbaciones- para tener disponibles elementos del medio ambiente natural, tanto para la investigación como para la educación y, finalmente, para la mantención de los recursos genéticos. (p. 13)

Es necesario que las naciones implanten modelos de valoración de los bienes y recursos ambientales y que estos modelos sean aplicables mediante una política regulatorias realmente eficiente que de alguna manera esté en línea con las instituciones financieras responsables de los financiamientos de proyectos con impacto al ambiente. Sin embargo, tal como se ha observado durante el desarrollo de este trabajo, la valoración de los ecosistemas y del impacto que cualquier actividad humana pueda causar en ellos, es sumamente difícil, en virtud de las consideraciones futuras que deben tomarse en cuenta. De igual manera, una valoración actual, con base a una visión planetaria actual no necesariamente será proporcional en las próximas generaciones, por lo que no es posible establecer o estimar una tasa de descuento que considere el aspecto generacional. Por esta razón las acciones deben orientarse a la preservación del ambiente mediante acciones financieras que garanticen no sólo la reducción del impacto en el ambiente de los desarrollos futuros sino también la recuperación paulatina de los daños causados durante las décadas de la industrialización.





LISTA DE REFERENCIAS

Baber, C., (s.f). ¿Sostenibilidad vs sustentabilidad?. Universidad Anáhuac. México. Recuperado desde: http://entodaslasesquinas.bligoo.cl/sostenibilidad-o-sustentabilidad
Bermejo, R., (2014). Del desarrollo sostenible según Brundtland a la sostenibilidad como biomimesis. ISBN: 978-84-89916-92-0. Universidad del País Vasco. Hegoa. España.
Centurión, V., (Febrero, 2003). La Banca Sostenible en Latinoamérica: Consideraciones para el  Financiamiento de la Biodiversidad Agrícola.  Costa Rica.
Marcel, C., (1997). Cuentas pendientes: Estado y Evolución de las cuentas del Medio Ambiente en América Latina. Fundación Futuro Latinoamericano. Ecuador.
CONAMA (1998a). Valoración Económica de la Diversidad Biológica. Elementos para Una Estrategia de Protección. Documento de Trabajo Nº2. Comisión Nacional del Medio Ambiente. Santiago, Chile.         
Cortés, F., La Roca, F., (Abril, 2010). La Economía Ecológica. Cuadernos de divulgación de la RSC y de la ética empresarial en Cajamar. Escobar Impresores. España.
Figueroa, J., (2005). Valoración de la biodiversidad: Perspectiva de la economía ambiental y la economía ecológica. INCI, vol.30, n.2. Recuperado desde: http://www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S0378-18442005000200011&script=sci_arttext
Hauwermeiren, SV, (1999). Manual de Economía Ecológica. Ediciones Abya-Yala. Quito, Ecuador.
Marbán, V., (s.f.). Economía ambiental y economía ecológica. Eficiencia ambiental. Evaluación monetaria y costes físicos del proceso de producción. Universidad de Alcalá. Chile. Recuperado desde:

Zambrano, E., (2008). Métodos Directos de Valoración Económica del Medio Ambiente y los Recursos Naturales. Strategos. Año 1. N° 1. (Julio-Diciembre 2008). UNEG. Guayana. Venezuela.

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